La cumbia, mi infancia y la negritud

Gracias a @pitonizza, una twitera de Guayaquil, Ecuador, escuché de nuevo “El año viejo” una canción que yo creía una cumbia y que al parecer es vallenato (escúchenla):

Cada fin de año escuchaba “El año viejo” y de tanto hacerlo llegué a considerarla una canción mexicana, aunque ahora reconsidero y que es colombiana y como escribí en el blog de @pitonizza “¡que más da, es parte de mi herencia musical!”

El lugar donde nací y viví hasta iniciada mi adolescencia se llama Motzorongo (nombre de origen africano sin duda) y está ubicado en el estado de Veracruz, México,  en una zona tropical en  donde se cultiva caña de azúcar todo el tiempo, todo el año, y por donde quiera que haya un pedazo de tierrra disponible. De hecho me parece que la zona es parecida a Cuba, entre otras cosas por la música que se escucha y por la influencia negra (afro-mexicana, dirían los políticamente correctos) que se nota por todas partes. De hecho muy cerca está Yanga, la primera población negra libre de América Latina y los nombres de los alrededores tienen nombres africanos: Almilinga, Almolonga, Omealca (otra zona de esclavos negros libertos en la época colonial).

Recuerdo que cuando era niño el género músical más escuchado, era la cumbia. Tengo grabadas en la memoria dos canciones, la primera es “Yo no olvido al año viejo” y la segunda se llama (lo supe hace poco) “Sin cuerpo ni corazón”, esta última la escuchaba a diario porque era la rúbrica de un programa de radio que se trasmitía a mediodía, la hora de más calor que en mi pueblo era de alrededor de 35 grados centígrados (recuerdo y me antoja  una cerveza fría).

“Sin cuerpo ni corazón” (arriba de estas líneas) es mi cumbia favorita y según me informó Leopoldo Gaytán, un ex compañero de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, fue tocada originariamente por el Gran Romancito, un grupo musical colombiano. Yo le creo a Polo porque algo sabrá, pues su tesis de maestría en Estudios latinoamericanos se llama “La negritud a través de sus canciones en el Caribe hispano 1950-2000“.

Un poco por esto que cuento y por todo lo que vi, olí y comí en la infancia, cuando leí por primera vez “100 años de soledad” tuve la sensación de que El Gabo estaba contando una historia ocurrida en mi pueblo o en los alrededores, ya que se parecía mucho, hasta en el nombre (Macondo -> Motzorongo).

Evoco los fines de año cuando era niño, al volver a escuchar  “El año viejo” y recuerdo aquella cita de García Márquez (de memoria): “en el trópico sólo hay dos estaciones: seco y mojado”.

7 comentarios sobre “La cumbia, mi infancia y la negritud

  1. Hey Nabor,
    Yo no nací en Veracruz de puro milagro, pero tanto mi madre como mi padre nacieron y crecieron en la misma ciudad. Sé a que te refieres, cuando hablas de influencias africanoides… Yo las viví, aunque no tanto musicalmente como en lo que respecta a la oralidad y mitología propia del lugar. Es algo que te marca para siempre y se convierte en parte de tu identidad cultural y hasta fisiológica.
    Gracias por la información.

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