Miguel Hernández, “Como el toro…”

Miguel Hernández, poeta

Retrato de Miguel Hernández

Hoy, 30 de octubre de 2010, Miguel Hernández cumpliría 100 años, si no hubiera muerto, en 1942 (hace 68 años) en una cárcel en Alicante, en la horrible España franquista. Y aunque nunca es tarde en la vida para leer su poesía, hacerlo cuando se es adolescente y se cree a rajatabla en que es posible hacer de este mundo un lugar menos disparejo, es quizá la mejor época.

Pero Miguel Hernández no sólo es un símbolo de la España republicana, de la oposición a la bota militar, que, al mismo tiempo que empobreció culturalmente a ese país, permitió fincar las bases sobre las que se sostiene hoy el bienestar económico de esa nación tan cercana para algunos latinoamericanos. Además, Miguel Hernández es autor de  varios poemas de amor dedicados a su mujer, Josefina Manresa, quien es quizá la mujer más amorosamente cantada en la historia de la poesía hispanoamericana.

Josefina Manresa y Miguel Hernandez

Josefina Manresa y Miguel Hernandez

Josefina le sobrevivió a Miguel muchos años y murió en 1987, según consignó el diario El País. En 1972, Joan Manuel Serrat  la visitó en su departamento para presentarle su álbum “Miguel Hernández” y tuvo que comprar un tocadiscos para que ambos escucharan el disco que, me atrevo a decir,  hoy en día es ya un clásico en lengua hispana.

Aunque es difícil decir cuál de todas las canciones de ese álbum me gusta más, sin duda “Para la libertad” es una de mis preferidas. Debajo de este párrafo hay un video de Serrat cantando esa pieza en un concierto en Madrid en 1975. Por cierto, Francisco Franco, el dictador, murió el 20 noviembre de ese mismo año, lo cual marcó la transición a la democracia en España.

Pero, decía que Miguel Hernández escribió varios poemas de amor a su mujer, y, del disco de marras, “Menos tu vientre” es uno de los más conmovedores.

Finalmente, hay un poema de Miguel Hernández incluído en  su libro “El rayo que no cesa“, que no es tan conocido como otros y que me toca muy de cerca:

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.

SI deseas leer a Miguel Hernández, te recomiendo “El hombre y su poesía” una edición crítica de Editorial Cátedra.

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